lunes, 5 de octubre de 2009

Factores que inciden sobre los resultados

Si queremos explicar las diferencias de rendimiento escolar, en pruebas de evaluación de calidad educativa, nos encontraremos ante una actividad muy compleja, y es más, seguramente el resultado estará influenciado por las creencias políticas del investigador.

Pero, desde un punto de vista que pretende ser objetivo, la revista digital Magisnet, presenta un estudio sobre la influencia del nivel estudio de los padres, en el rendimiento escolar de los hijos, “De tal palo tal astilla”, dice el refrán, pero lo cierto es que aún así, debemos considerar otros factores que surgen implícitos ¿No será que los padres con mejor titulación tienen hábitos en el hogar que favorecen el rendimiento escolar? ¿Acaso los padres con más acreditaciones académicas no tienen mejores hábitos de lectura? Transcribo el artículo:

Y si los padres españoles tuvieran el mismo nivel que los finlandeses?
El Informe 2009 de la Inclusión Social redunda en que el nivel educativo de los padres influye en el fracaso escolar de los hijos. Pero este nivel no para de crecer y los resultados escolares no mejoran.
El nivel educativo de los padres es lo que determina en mayor medida el resultado académico de los hijos. Ésta es la principal conclusión del Informe 2009 de la Inclusión Social en España que presentó la semana pasada Caixa Catalunya. Concretamente, se afirma que el abandono escolar es 17 puntos más alto cuando la madre tiene Educación Primaria que cuando es universitaria, y que sólo un 20% de las personas cuyo padre no tenía titulación alguna han adquirido un título universitario. Así pues, el nivel educativo de los padres es la variable clave de la que depende el fracaso escolar, y la sociedad, al parecer, no rentabiliza de manera eficaz los talentos.
“Sabemos que hay una correlación entre el nivel social y educativo de los padres y el éxito de los hijos, pero esta correlación no es tan fuerte como parece”, asegura Juan Carlos Rodríguez Pérez, sociólogo e investigador de Analistas Socio-Políticos (ASP) y coautor del estudio Los padres ante la educación general de sus hijos en España, presentado el pasado mes de mayo y patrocinado por Funcas.

“Hay otros factores que no son la Educación de los padres que también influyen: el ambiente social, la inteligencia que no se hereda, el tipo de colegio y la metodología que utiliza...”, continúa el sociólogo. En este sentido, el estudio de Caixa Catalunya asegura que los estudiantes de centros privados y concertados obtienen mejores resultados que los de centros públicos porque estos últimos acogen hasta cinco veces más familias con bajos recursos educativos que la escuela concertada y la Privada. De ahí –según el informe– que los estudiantes de centros privados obtengan hasta 56 puntos más en las pruebas PISA de matemáticas y comprensión lectora que los de los públicos.

Así, el estudio de Caixa Catalunya concluye que el clima escolar es fruto de la composición social de las familias que lo forman y que éste es fundamental para el éxito de los escolares. Por esta razón, Juan José Nieto, director del IES “Julio Verne” de Madrid y presidente de la Plataforma por la Mejora de la Escuela Pública, ha manifestado a raíz del informe que “es preciso mejorar la indispensable unidad entre padres y profesores”, además de fomentar una relación “afectiva y efectiva entre ellos”.

Padres con pocos estudios
Pero si la formación de los padres es tan importante, ¿qué se puede hacer desde la política educativa para romper con eso? ¿No lima la Educación las diferencias socioeconómicas? España es un ejemplo de cómo conseguir que los hijos de padres con pocos estudios obtengan éxito académico y altas tasas de titulación. De hecho, según datos del Censo 2001, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística, al menos dos tercios de los titulados a principios de los 90 tenían padres con un nivel de estudios inferior. Pero la situación actual es muy distinta y, a pesar de que el nivel educativo de los padres crece sin parar, los resultados escolares no mejoran.
“El nivel educativo de los padres es uno de los factores más asociados con el rendimiento académico de los hijos, es decir, uno de los que explican una mayor varianza de los resultados escolares. Sin embargo, sólo explican una pequeña parte, luego hay otras variables a tener en cuenta. Muchas de ellas, simplemente, no las conocemos o no sabemos medirlas suficientemente bien”, explica Juan Carlos Rodríguez. El sociólogo se refiere, por ejemplo, a la posible herencia genética, que no sabemos exactamente cómo condiciona, pero sí que existe.

El Informe-09 de Inclusión Social afirma que “desde una perspectiva de equidad y justicia, es inadmisible que los logros individuales reflejen la ‘lotería del nacimiento’ en lugar de reflejar las capacidades latentes de los individuos o su esfuerzo”. Lo que significa que “desde la perspectiva de la eficiencia, una correlación alta entre los ingresos económicos de los padres y los de los hijos implica que la sociedad rentabiliza de forma ineficiente los talentos existentes”.

Eso sí, por lo menos, “la crisis está elevando las tasas de escolarización”, según aseguró Pau Marí-Klose, coordinador del estudio, durante la presentación del mismo.

Hogares monoparentales
Pau Marí-Klose también habló de tres factores adicionales para determinar el logro educativo, además del nivel de estudios de los padres: el género, la inmigración y la estructura familiar. Los mayores déficits educacionales se dan entre los chicos, con tasas de graduación en Educación obligatoria 16 puntos más bajas que las de las chicas. Por otro lado, un 15% de los jóvenes de origen extranjero no comunitario de 18 a 24 años no ha obtenido el título de ESO, frente al 7,3% de media del país. En cuanto a la estructura familiar, el Informe de Inclusión Social-09 pone de manifiesto el mayor riesgo de fracaso educativo en los hogares monoparentales. De hecho, sitúa el riesgo de abandono escolar prematuro un 86% más arriba en estos hogares que en los que están presentes los dos progenitores.

Por último, por comunidades autónomas, el estudio indica que el porcentaje de titulados universitarios está por encima del 50% en la población de entre 25 y 39 años en el País Vasco, Madrid y Navarra, mientras que en Andalucía, Extremadura, Canarias y Murcia no llega el 30%. Además, las CCAA costeras de la franja mediterránea y las islas tienen una proporción de titulados universitarios inferior a la que les correspondería por su nivel de desarrollo económico.

Otra vez Finlandia
El estudio simula qué ocurriría con los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles si, por un lado, sus padres tuvieran el mismo nivel educativo que los progenitores de las familias finlandesas y, por otro, si fuesen a escuelas como las de Finlandia. Es decir, no sólo se añora el sistema educativo finlandés, sino también a los padres finlandeses. El resultado fue que los alumnos españoles escalarían 15 puestos en el ranking de los países de la OCDE si tuvieran unos padres con el mismo nivel educativo que los finlandeses, mientras que los resultados académicos si los centros educativos españoles fueran como los finlandeses serían prácticamente similares a los reales.

Al respecto, Juan Carlos Rodríguez afirma : “Las variables que miden la posible influencia del centro en los resultados son bastante toscas todavía, por lo que no podemos tomarlas como indicio cierto de la influencia de los centros ni mucho menos del sistema educativo en su conjunto. Es curioso, de todos modos, que aún suponiendo, muy grosso modo, que los padres españoles ‘tuvieran’ el nivel educativo medio de los padres finlandeses, tal y como hacen los autores del estudio, el rendimiento en la prueba de matemáticas en PISA 2006 de los alumnos españoles no llegaría al de los finlandeses. Hay muchas otras cosas que no son el nivel educativo de los padres y que no conocemos bien”.

Autora
Por Zaida Pérez de Aranda (educar@magisnet.com)
Fuente
http://www.magisnet.com/noticia.asp?ref=5268

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