viernes, 31 de agosto de 2012

Mejorar el diseño de las políticas educativas y la asignación de recursos

Las decisiones sobre políticas educativas se toman de acuerdo a diversas fuentes, tal vez la mayor cantidad toma como referencia valores ideológicos, pero también puede recurrir a los resultados de las evaluaciones estandarizadas, que muestran aspectos importantes de la realidad escolar.



Aun así, gracias a las evaluaciones nacionales e internacionales, se cuenta con evidencia nueva y más sólida sobre el bajo rendimiento de los estudiantes, así como sobre las grandes diferencias en los resultados de varios grupos poblacionales y tipos de escuelas, se ha hecho posible el establecimiento y la generación de consensos sobre nuevas prioridades generales de política.


Por ejemplo, la necesidad de que los ministerios de educación, los administradores y las escuelas se centren en el aprendizaje de los estudiantes, es ahora un mandato público generalizado en la región. Y, si bien la "focalización" y la discriminación positiva o acción afirmativa están hasta ahora lejos de ser el eje principal de las políticas públicas, hay una innegable y creciente conciencia de la necesidad de realizar una distribución más equitativa de las oportunidades de aprendizaje.
 

En algunos países muchas políticas y planes inspirados, según propias aseveraciones, por los resultados de las evaluaciones no han logrado trascender el papel donde han sido formulados. En otros, en cambio, sí se se ha pasado a la acción con, por ejemplo, reformas curriculares y desarrollo de estándares, producción y distribución masiva de libros de texto y cuadernos de trabajo (que los primeros análisis sugirieron gravitaban fuertemente en el aprendizaje), el fomento de la inclusión de estudiantes pobres en escuelas particulares subvencionadas (por aparentes mejores resultados y el efecto que tienen los pares en los logros estudiantiles), programas de capacitación o desarrollo profesional docente focalizados en el fortalecimiento de capacidades de comprensión lectora y de razonamiento matemático entre los maestros (que algunos análisis de factores asociados a los rendimientos estudiantiles sugieren tienen fuerte impacto sobre los mismos) o, más recientemente, la propuesta de subvenciones diferenciadas que favorezcan a las escuelas y los estudiantes más pobres.
 

Varios países cuentan con políticas y programas que procuran concentrar más recursos e intervenciones diferenciadas y a gran escala en áreas geográficas y grupos poblacionales con bajo rendimiento y condiciones generales de pobreza, aunque generalmente de modo experimental o demostrativo, más que como política generalizada. Esto incluye desde grandes programas de apoyo integral a zonas y escuelas más vulnerables y de bajos resultados hasta, en algunos casos, una distribución no siempre del todo racional de nuevos insumos “empezando” por los más pobres – como podría ser el caso de reciente distribución de computadoras portátiles en el Perú. Sobre estos programas se describen aspectos adicionales en el siguiente acápite.


Puede argumentarse que esta tendencia al ¨alineamiento¨ entre resultados y políticas se ha dado de manera más clara en países donde los resultados de las primeras evaluaciones nacionales han reforzado la validez de algunas decisiones que ya habían sido tomadas, ya sea por recomendación de las agencias internacionales de financiamiento o a partir de un genuino proceso interno de deliberación. En cualquier caso, los resultados de las pruebas proporcionaron fuertes argumentos para validar socialmente esas propuestas de política.


 

Extraído de
Uso de los resultados de evaluaciones educativas a gran escala en América Latina
Patricia Arregui
Grupo de Trabajo sobre Estándares y Evaluación del PREAL



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