domingo, 6 de enero de 2013

¿El poder desmesurado dado a los instrumentos de medición, afecta negativamente la calidad de la educación?

Las reacciones frente a las Evaluaciones Estandarizadas son diversas. En algunos lugares los resultados son considerados socialmente importantes ¿Qué efectos produce? ¿Ayuda a la mejora de la Educación?

Voluntaria o involuntariamente se le ha dado a este tipo de evaluación la legitimidad y el poder de ser el eje articulador de la política educativa. Es a partir de los resultados de las pruebas de evaluación que se desprenden las políticas de accountablity, de incentivos y castigos, de focalización recursos, de orientación de las capacitaciones, de uso de información para la toma de decisiones etc. Este es un contrasentido si lo contrastamos con las intenciones de mejorar la calidad de la educación. Si analizamos lo que ha ocurrido con la puesta en marcha de estos sistemas, veremos que trata de un mecanismo que en la práctica sirve para empeorar y no mejorar la calidad de la educación. De paso, vale la pena notar que es un error político el señalar que el éxito o fracaso de una política es subir los puntajes en una medición que no mide lo que se le atribuye, y que el sistema tal como esta concebido no puede modificar.

Uno podría preguntarse ¿Porqué se afirma que el tipo de evaluación, instalada como medio de gestión, se ha convertido en un instrumento que baja la calidad, cuando esta diseñada para subir la calidad en educación? La respuesta es que no solo se ha convertido en un freno al desarrollo de la educación, sino que contrariamente a lo que se afirma en los medios, esta involucionando el sistema. Esto se puede fundamentar desde distintos ángulos. A título de ejemplo podemos destacar que:
1. Los puntajes bajan. Como ya se ha señalado, la mera observación de las estadísticas comparables muestra que, a pesar de todos los esfuerzos, los puntajes siguen bajando. Ante esta situación, la tentación es profundizar una política de ejercer más presión sobre los docentes, en vez de revisar el sistema.

2. Efectos perversos de las pruebas. La importancia que se le ha dado a esta forma de evaluación, hace que calidad de educación se haya transformado en sinónimo de un puntaje en las pruebas. Esta es una identificación nefasta tiene a su vez varios efectos:
a. hace que el foco de la educación se ponga en la respuesta a pruebas psicométricas y no en la enseñanza, que es el fundamento de la profesión,
b. saca de la vista cosas que son importantes como finalidades de la educación a saber: el desarrollo de la personalidad, el respeto, la ciudadanía, la curiosidad, la postura valórica, las ganas de descubrir conocimientos, compromiso con la sabiduría, etc. Todas cosas que no son evaluadas por la pruebas psicométricas. En definitiva, lo que es la finalidad de la educación queda de lado en el proceso educativo porque no es evaluado.

3. Subir puntajes crea una ilusión. Identificar la calidad de la educación con subir los puntajes de la pruebas de medición genera situaciones ilusorias. Entrenar para responder una prueba estandardizada, es como cuando a una persona que tiene fiebre se la baja con medicamentos o enfriándole la cabeza, de manera que cuando se le pone el termómetro para medir la fiebre, ésta ha bajado, se concluye que el enfermo sanó. Igualmente, los puntajes se pueden subir o desvirtuar de muchas maneras, como por ejemplo:

a. Inflando las notas (como lo muestran los sistemas de acceso a las universidades)
b. Sacando a los “malos” alumnos cuando haya que dar las pruebas (cuando ese concepto de “malo” no tiene contenido específico sino que es sólo una interpretación)
c. Entregando el resultado de las pruebas a los alumnos
d. Entrenando a los alumnos a responder las pruebas.
e.         Los alumnos tienen la libertad de responder al azar

4. La educación se vuelve superficial. Focalizar la política en las pruebas instala una dinámica que hace que la educación se vuelva superficial.
a. Porque la habilidad de responder a pruebas de alternativas múltiples no implica reflexionar de cómo alcanzar una respuesta, sino solo el acto elegir una respuesta. Aprender a reflexionar es importante porque es así como se logra profundizar un tema, y por ende elevar el nivel de calidad de dominio del contenido.
b. Porque responder a pruebas de alternativas múltiples no requiere pensar ni razonar, sino reconocer una respuesta. Aprender a pensar y a razonar es importante porque permite encontrar las estructuras lógicas y a conectar los acontecimientos.
c. Porque responder a pruebas de este tipo, no requiere de la competencia de construir conocimientos, sino a la capacidad de “apuntarle” a una respuesta ya dada
d. “Enseñar para la prueba” implica que los profesores ocupan su tiempo en ejercitar a los alumnos a elegir. Implica que los profesores no le dedican tiempo a enseñar o a pensar.
e. Subir o bajar los puntajes, es una actividad superficial que no tiene que ver con una educación de calidad. Pensar que un sistema educativo mejora (o empeora) porque se suben (o bajan) los puntajes, es pesar que la salud es mejor cuando se le pone el termómetro a los enfermos después de haberles aplicado aspirinas y compresas de agua fría.

5. Consecuencias sociales: aumenta la desigualdad.
a. En los colegios de bajos recursos, enseñar para la prueba “para subir los puntajes … cueste lo que cueste”, significa que los profesores se ven forzados a no educar, sino a entrenar a los alumnos para responder pruebas de opciones múltiples. En los sectores mas pudientes de la sociedad, esta actividad se paga fuera de las horas de clases.
b. Orienta el gasto hacia las pruebas en vez de la enseñanza. En la teoría subyacente a esta visión, se supone que el nivel de ingreso de la familia determina el resultado de la prueba. Las diferencias en los resultados de dichas pruebas no se deben a factores educativos. Entonces, como ya se sabe el resultado de antemano, y también siendo conscientes de que las variaciones son marginales, en vez de seguir evaluando (y pagando por ello) sería mas útil utilizar los recursos de la evaluación a actividades educaciones mas ricas y productivas para los alumnos.


Autor
Juan Casassus – UMCE, Santiago, Chile
En: Evaluación educativa, segmentación social y pérdida de calidad
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