jueves, 18 de abril de 2013

El uso de las pruebas estandarizadas y sus limitaciones como instrumento de evaluación de la calidad de la educación


¿Qué miden las evaluaciones estandarizadas? ¿Qué competencias entran en juego? ¿Apuntan hacia lo que consideramos “Calidad Educativa? ¿Podemos considerar importante centrarse en los resultados? El uso de ellas para legitimar Políticas Educativas ¿Promueve la Equidad?


Las pruebas de opción múltiple, como las que utilizan los sistemas nacionales de evaluación como el SAEB en Brasil o el SIMCE en Chile son pruebas llamadas “pruebas referidas a norma”. El propósito de estas pruebas es determinar posiciones y establecer rankings entre los individuos que las responden. Este ranking se construye en relación a un promedio estandarizado, invariante y que es de 250 puntos. El creador de estas pruebas, Robert Glaser, ha sido muy claro en afirmar que estas pruebas no miden lo que saben los alumnos, ni lo que ellos saben hacer. Para evaluar lo que los alumnos saben o saben hacer se necesitan otro tipo de evaluaciones tales como los portafolios, pruebas de desempeño o pruebas de carácter constructivista. La única competencia que miden estas pruebas referidas a norma es, según Glaser, la capacidad de recordar procedimientos (para las matemáticas) o reconocer un resultado cuando se le dan alternativas múltiples. Es un error conceptual decir que este tipo de prueba mide lo que saben y/o saben hacer los alumnos de las escuelas. Es un error mas grave aún el equiparar el puntaje que se obtiene, con el objetivo de tener una educación de calidad.

Puntaje no es calidad. Calidad no es puntaje. Una educación de calidad es lo que puede llamarse una buena educación. Una educación de calidad tiene esencialmente que ver con la capacidad que tiene la institución escolar, de facilitar a que las personas se transformen en mejores personas, para que la sociedad se transforme en una mejor sociedad. Es una actividad de conocimiento transformativo. El nivel de calidad en la educación de una escuela es proporcional a la profundidad de los análisis que se ponga a la disposición de los alumnos, de los tipos de preguntas que se les permite proponer, del tipo de proyectos en los cuales se pueden embarcar y del tipo de problemas que son capaces de resolver. Calidad educativa no es una actividad centrada en tener puntajes más altos. Son ámbitos distintos y es un error confundirlos porque tiene consecuencias negativas.



Autor
Juan Casassus – UMCE, Santiago, Chile
En: Evaluación educativa, segmentación social y pérdida de calidad

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