miércoles, 29 de junio de 2011

PIRLS Definición de Comprensión lectora

 la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA siglas en Inglés) lleva a cabo un ciclo regular de estudios sobre la competencia lectora de los niños y los factores asociados con la adquisición de la misma. El Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (PIRLS) de la IEA se centra en el rendimiento de los alumnos de cuarto curso y sus experiencias familiares y escolares relativas al aprendizaje de la lectura. Lo que transcribo es el sentido de "Competencia Lectora"


Visión general del estudio PIRLS de la IEA
La IEA y la competencia lectora
La competencia lectora es una de las destrezas más importantes que adquieren los alumnos a medida que avanzan en sus primeros años escolares. Se trata de la base y fundamento para el aprendizaje de todas las asignaturas, puede emplearse para el disfrute y el enriquecimiento personal, y aporta a los niños la habilidad necesaria para participar de lleno en su propia comunidad y en la sociedad en general.

Debido a la trascendencia de la lectura en el desarrollo de la población infantil, la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA) lleva a cabo, en países de todo el mundo, un ciclo regular de estudios sobre la competencia lectora de los niños y los factores asociados con la adquisición de la misma. El Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora (PIRLS) de la IEA se centra en el rendimiento de los alumnos de cuarto curso y sus experiencias familiares y escolares relativas al aprendizaje de la lectura. Diseñado para medir las tendencias en el rendimiento en cuanto a competencia lectora, el estudio PIRLS se aplica cada cinco años. El primer ciclo de PIRLS tuvo lugar en 2001; tras la prueba de 2006, la siguiente está programada para 2011.

El Estudio de Comprensión Lectora de la IEA, aplicado en 1991 (Elley, 1992, 1994; Wolf, 1995) sirvió de base al proyecto PIRLS. Proporcionó un fundamento para la definición por parte de PIRLS de competencia lectora, así como para establecer los marcos teóricos y desarrollar los instrumentos de evaluación. Aunque el estudio de 1991 suministró el trabajo de base para PIRLS, los marcos teóricos y especificaciones de PIRLS se elaboraron de nuevo para la primera prueba de
2001 (Campbell, Kelly, Mullis, Martin y Sainsbury, 2001) y se han actualizado para la evaluación de 2006. Los marcos teóricos y especificaciones para 2006 y los instrumentos desarrollados para evaluar los marcos teóricos reflejan el compromiso de la IEA de mantener sus miras en el futuro e incorporar los métodos más avanzados para medir la competencia lectora.

Muchos de los países participantes en PIRLS 2006 también tomaron parte en el estudio de 2001. Estos países podrán medir las tendencias en rendimiento en lectura durante el periodo de cinco años de 2001 a 2006.

Definición de competencia lectora
A la hora de dar nombre a su estudio de 1991, la IEA decidió unir los términos reading y literacy para transmitir una noción amplia de lo que significa la habilidad para leer, noción que incluye la destreza de reflexionar sobre lo que está escrito y utilizarla como herramienta para obtener metas individuales y sociales. “Reading literacy” se ha mantenido en el estudio PIRLS, pues sigue siendo la expresión apropiada para lo que se quiere transmitir con “reading” y lo que el estudio se propone evaluar.

Al desarrollar la definición de competencia lectora para que sirviera como base del proyecto PIRLS, la IEA volvió la vista a su estudio de 1991, en el que la competencia lectora se definía como “la habilidad para comprender y utilizar las formas lingüísticas requeridas por la sociedad y/o valoradas por el individuo”. El Grupo de Expertos en Lectura de PIRLS 2001 amplió esta definición, de manera que aunque sea aplicable a todas las edades, hace referencia explícita a diferentes aspectos de la experiencia lectora de los niños. Para la prueba de 2006, el Grupo de Expertos en Lectura perfiló la última frase con objeto de destacar la importancia generalizada de la lectura en el ámbito escolar y en la vida cotidiana. La definición es la siguiente:
Para el estudio PIRLS, la competencia lectora se define como la habilidad para comprender y utilizar las formas lingüísticas requeridas por la sociedad y/o valoradas por el individuo. Los lectores de corta edad son capaces de construir significado a partir de una variedad de textos. Leen para aprender, para participar en las comunidades de lectores del ámbito escolar y de la vida cotidiana, y para disfrute personal.

Esta visión de la lectura se hace eco de numerosas teorías que reflejan la competencia lectora como un proceso constructivo e interactivo (Anderson y Pearson, 1984; Chall, 1983; Ruddell y Unrau, 2004; Walter, 1994). Se considera que los lectores generan significados de manera activa, conocen estrategias de lectura eficaces y son capaces de reflexionar sobre lo que han leído (Clay, 1991; Langer, 1995; Thorndike, 1973). Mantienen actitudes positivas hacia la lectura y leen para disfrute personal. Los lectores pueden aprender de una multitud de tipos de texto, adquiriendo así conocimientos del mundo y de ellos mismos. Pueden disfrutar y adquirir información a través de las múltiples formas en las que los textos se presentan en la sociedad actual (Greaney y Neuman, 1990; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, 1999; Wagner, 1991). Éstas incluyen tanto las formas escritas tradicionales (libros, revistas, documentos y periódicos) como las presentaciones electrónicas (Internet, el correo electrónico y los mensajes de texto; así como los textos incluidos en cine, vídeo o televisión (anuncios publicitarios y subtítulos).

El significado se genera a través de la interacción entre lector y texto en el contexto de una experiencia lectora concreta (Rosenblatt, 1978). El lector aporta un repertorio de destrezas, estrategias cognitivas y metacognitivas y conocimientos previos. El texto contiene ciertos elementos lingüísticos y estructurales y se centra en un tema específico. El contexto en el que se desarrolla la lectura fomenta los vínculos con ésta y la motivación para leer, y con frecuencia ejerce demandas específicas al lector.

El intercambio de opiniones sobre lo que han leído, con diferentes grupos de individuos, permite a los alumnos generar significados a partir de los textos en una diversidad de contextos (Guice, 1995). Las interacciones sociales relativas a la lectura en una o más comunidades de lectores pueden resultar de gran utilidad a la hora de ayudar a los alumnos a obtener una comprensión y apreciación de los textos. Los ambientes socialmente construidos en el aula o en la biblioteca escolar pueden proporcionar a los alumnos oportunidades formales e informales para ampliar sus perspectivas sobre los textos y para contemplar la lectura como una experiencia compartida con sus compañeros de clase. Esta circunstancia puede ampliarse a las comunidades ajenas al ámbito escolar, ya que los alumnos hablan con sus familias y amigos sobre las ideas e información adquiridas a través de la lectura.




Extraído de
Marcos teóricos y especificaciones de evaluación de PIRLS 2006
Autores: Ina V.S. Mullis, Ann M. Kennedy, Michael O. Martin y Marian Sainsbury.
TIMSS & PIRLS International Study Center
Lynch School of Education, Boston College

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