martes, 1 de noviembre de 2016

¿Medir o mejorar los resultados de aprendizaje?

Reproduzco un interesante artículo de un ex Ministro de Educación cuyas opiniones valoro, aunque en este caso omita reflexionar sobre las representaciones sociales ¿Es socialmente valioso aprender?


Asistimos a un renovado debate -tanto a nivel nacional como internacional- acerca de los dispositivos de medición y evaluación de los logros de aprendizaje. Al respecto, es importante recordar que el origen de estos dispositivos se apoyó en el reconocimiento de que uno de los rasgos más importantes de la cultura administrativa de los sistemas escolares es el bajo nivel de responsabilidad por los resultados. Este rasgo -habitualmente subestimado en las críticas que se formulan a los sistemas de evaluación por parte del mundo académico “progresista”- ha sido funcional a la expulsión de los sectores socialmente más vulnerables. La baja responsabilidad por los resultados fue una de las dimensiones sobre las cuales se apoyó el discurso neoliberal de los años 90 para promover la introducción de dispositivos de medición de resultados en la administración educativa. La novedad de ese discurso fue que le atribuyó el fracaso de los alumnos al mal desempeño de los docentes. En ese contexto, los dispositivos de evaluación aparecieron ligados a un mensaje amenazante para los profesores. Pero además de amenazar a los profesores, el discurso neoliberal se basó en el supuesto según el cual la información sobre los resultados mejoraría la calidad de la demanda educativa y crearía relaciones de competencia entre escuelas como mecanismo principal de las políticas destinadas a mejorar la calidad de la educación.

Después de más de veinte años de experiencias, se pueden identificar algunos aprendizajes “dolorosos” del uso de los sistemas de evaluación y medición de resultados.

a) En primer lugar, ya sabemos que medir no mejora los resultados y que la competencia entre escuelas, lejos de mejorar la calidad del conjunto del sistema, fortalece la desigualdad, la segmentación y la inequidad, particularmente en la educación obligatoria.

b) En segundo lugar, las mediciones permitieron ratificar la existencia de un fuerte determinismo social de los resultados de aprendizaje. Más allá de diferencias estadísticamente poco significativas, este es el dato más fuerte que arrojan las mediciones.

c) En tercer lugar, hubo una sobrevaloración de la importancia de los instrumentos de evaluación para mejorar calidad y equidad. Los resultados de las mediciones, asumidos por los medios de comunicación con gran repercusión, tienen un enorme impacto político que no se condice con la relativa solidez técnica que tienen algunos de los instrumentos utilizados ni con la capacidad de dichos medios para interpretar correctamente las informaciones. El efecto desmoralizador de la difusión de los resultados supera la capacidad movilizadora para mejorarlos.

d) Por último, también aprendimos que debemos distinguir claramente la diferencia que existe entre satisfacer demandas y satisfacer necesidades. La capacidad de demanda está desigualmente distribuida y si las políticas educativas se limitan a satisfacer las demandas, se tiende a dejar a cada uno en el lugar que le permite su capacidad de demandar. Transformar la necesidad en una demanda es un proceso complejo, no automático.

Para romper el determinismo social y mejorar los resultados, las políticas educativas han puesto la prioridad en invertir en los insumos materiales del aprendizaje: becas, infraestructura, equipamiento didáctico, tiempo y salarios. Las evidencias empíricas disponibles indican que dichas inversiones no están provocando los cambios esperados. Es cada vez más evidente que para mejorar la calidad de la educación es preciso poner el foco en las estrategias de enseñanza y aprendizaje y en su utilización por parte de los actores del proceso pedagógico (docentes, alumnos, familia). Obviamente, esto no significa que haya que dejar de medir resultados e invertir en mejorar los insumos materiales del aprendizaje. Es preciso continuar con esas líneas de acción, pero para que dichas líneas provoquen mejores resultados, particularmente en los alumnos que provienen de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, es necesario entrar en ese espacio que -de manera a veces peyorativa- los especialistas en políticas de la educación denominan la “caja negra” del proceso educativo y responder a las preguntas básicas de la pedagogía: ¿qué se enseña, quién enseña y cómo enseña?





Juan Carlos Tedesco. Educador. Exministro de Educación de Argentina.
http://eldiariodelaeducacion.com/2016/10/24/medir-mejorar-los-resultados-aprendizaje/#.WBWhrEvTOj9.facebook

domingo, 16 de octubre de 2016

MISS AMWAY Y LA EVALUACIÓN UNIVERSAL

 Ana María Aceves Estrada es la flamante directora general de Evaluación de Políticas de la SEP. Fue, además, vendedora diamante de Amway. El pasado 21 de marzo participó en el foro Evaluación universal en el marco de la reforma educativa, organizado por el Senado y la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE). Aunque llegó tarde a la reunión, fijó la posición de las autoridades educativas ante la evaluación universal.


La licenciada Aveces justificó la evaluación diciendo: tenemos que ser conscientes de que los padres, las madres de familia, la sociedad organizada, incluso los propios legisladores, la sociedad en general y muchos maestros están demandando mayor calidad educativa; eso es un hecho, no podemos cerrar los ojos ante ello.
Sostuvo que lo que la SEP quiere evaluar es lo que un maestro debe conocer de su práctica docente; son los planes, los contenidos y los programas de estudio. Se trata de detectar fallas y capacitar a los mentores.
Sin abrir resquicio alguno a la negociación sentenció categórica, sin fundamentos legales o pedagógicos: la evaluación universal va.
La funcionaria tuvo que escuchar pacientemente las quejas de los maestros de la CNTE. Paratranquilizarlos dijo que la evaluación que se les aplicará no es para correrlos ni para exhibirlos ni para afectar sus derechos laborales. Les aseguró que los resultados obtenidos no van a ser divulgados de manera denigrante.
Los reclamos de los profesores tienen tras de sí una historia. Desde hace unos años, las autoridades de la SEP han filtrado a la prensa, sin proporcionar el contexto de su aplicación, los resultados de los exámenes de admisión para ocupar nuevas plazas, presentando a los aspirantes como un ejército de perdedores y reprobados.
Incrédulos como son, los trabajadores de la educación desconfían de ella y de las autoridades educativas. Para muchos de ellos, la trayectoria profesional de la directora general de Evaluación de Políticas de la SEP es suficiente para ser incrédulos.
Perteneciente a una generación de funcionarios públicos creyente en el mercado como escuela de virtud, Ana María Aceves tiene como uno de sus méritos para ocupar su puesto haber sido distinguida con la designación de vendedora diamante de Amway.
La American Way, como se sabe, es una compañía de marketing, que comercializa productos para la salud, la belleza y el cuidado del hogar, basada en la venta directa de persona a persona. La empresa ha sido fuertemente cuestionada en los países donde opera y en Estados Unidos ha sido obligada a cambiar sus prácticas comerciales. Los vendedores diamantes son las estrellas de la corporación.
Aceves comenzó a trabajar en la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar de San Luis Potosí (USEDSLP) en tareas poco relevantes. Según narra Eduardo José Alvarado Isunza, escaló puestos en la institución con el apoyo de José Luis Cervantes, delegado de la unidad y asesor privilegiado de Carlos Jonguitud Barrios, durante muchos años cacique sindical y hombre fuerte del estado. Con Cervantes, Ana María montaba a caballo en el rancho del funcionario en Ozuluama. Mientras, se ganaba unos centavos de más vendiendo en las oficinas cremas blanqueadoras y pastas de dientes.
La hoy directora general de Evaluación de Políticas de la SEP tejió una eficaz red de relaciones políticas y administrativas, desplegó exitosamente su talento para los negocios y estudió la licenciatura en administración en la Universidad del Centro de México, sorteando los retos educativos con el apoyo de varios maestros. Así fue designada secretaria de Educación de San Luis Potosí durante la administración de Fernando Silva Nieto. Según Carlos Torres, la licenciada Aceves promovió, siendo secretaria de Educación, una estructura comercial de la firma trasnacional con funcionarios y personal de la misma secretaría, quienes en sus ratos libres vendían los productos. Tiempo después, ya en plena era de los gobiernos panistas, saltó a la SEP, para hacerse cargo de las evaluaciones.
Desde su influyente cargo en la SEP, Ana María Aceves se ha dedicado a vender las virtudes de la evaluación universal como si fueran productos de belleza. De la misma manera que en el pasado se tragó completa la propaganda de la empresa trasnacional para la que trabajaba, ahora se dedica a publicitar las recetas educativas expedidas por organismos multilaterales como el Banco Mundial y la OCDE, como si fueran la panacea a nuestros problemas de enseñanza.
Ofrezca lo que ofrezca la vendedora Aceves, la evaluación universal pretende despedir a los maestros de base. No son sospechas. La CNTE ha documentado que los compromisos internacionales del gobierno mexicano con la OCDE que sustentan la evaluación universal establecen expresamente la disposición de despedir a los maestros que no cumplan con el nivel señalado.
Pero, más allá de la desconfianza que a los maestros democráticos provoca en lo particular la funcionaria encargada de las evaluaciones de la política educativa nacional y vendedora diamante de Amway, su incredulidad se extiende hacia las autoridades educativas en su conjunto. Se trata de un recelo institucional. La disidencia no confía en la imparcialidad y objetividad de la SEP y el SNTE para la evaluación.
Su rechazo, sin embargo, va más allá: proviene de la evaluación universal misma, pues se trata de una medida que rompe las conquistas laborales, mina la estabilidad en el empleo, precariza el trabajo y desnaturaliza el sentido de la actividad docente. Deja sin futuro a los maestros, sobre todo a los que comienzan a serlo.
La CNTE no se opone a la evaluación. Por el contrario, propone un ejercicio integral y plural, construido sobre la base de las identidades múltiples que constituyen la identidad nacional. Una evaluación que surja desde las escuelas y regiones y converja a nivel estatal y nacional como parte de un proceso de recuperación de la educación desde abajo. Algo que, por supuesto, Miss Amway y los tecnócratas educativos de la derecha no pueden digerir.


Por: Luís Hernández Navarro
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/27/opinion/020a1pol

sábado, 10 de septiembre de 2016

SOBRE LA EVALUACIÓN DE DESEMPEÑO DOCENTE UNESCO ORELAC

El pasado lunes comenzó a circular el documento “Evaluación de desempeño de docentes, directivos y supervisores en educación básica y media superior de México. Análisis y evaluación de su implementación 2015-2016”; elaborado por un grupo de expertos convocados por la Oficina Regional de Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe (OREALC).


Hace un año se difundió también un estudio internacional sobre la nueva evaluación docente en México: “Evaluación internacional de los procesos de evaluación de ingreso y promoción al Servicio Profesional Docente en Educación Básica y Educación Media Superior en México, 2014-2015”, elaborado por especialistas del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE-Unesco ), elaborado en el marco del convenio de colaboración entre ese organismo y el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, el INEE.
Puede decirse que los dos estudios internacionales son complementarios entre sí, ya que el primero se concentra en la evaluación de desempeño y el primero en la evaluación de ingreso y promoción al Servicio Profesional Docente. La metodología seguida en ambos casos es similar, se basa en el análisis de la documentación relevante, en entrevistas con distintos tipos de actores involucrados en el proceso, y en observación de campo con atención a los procesos de implementación respectivos. También en ambos casos se toma en cuenta el diseño de las evaluaciones, los instrumentos y la organización de las evaluaciones.
No obstante, dado que la evaluación de desempeño, a diferencia de las de ingreso y promoción, generó fuertes resistencias, críticas e inconformidades de una parte significativa del magisterio evaluado, el documento de OREALC-Unesco  aborda con mayor amplitud las dimensiones propiamente políticas de la aplicación.
Entre los problemas detectados por los expertos internacionales destaca, en primer lugar, el apresurado ritmo en que, debido a los calendarios previstos en la normativa que rige las nuevas prácticas de evaluación docente, y también por la decisión (del INEE) de optar por una evaluación multidimensional, el diseño de los instrumentos, principalmente a cargo del Ceneval, bajo supervisión del INEE, la planeación y logística de la aplicación, así como la confección de una plataforma tecnológica adecuada, diseñada por el ILCE.
En opinión del organismo, “entre las dificultades más importantes observadas en el primer ciclo de la evaluación de desempeño, estuvo su ajustada agenda. Varios problemas aparecen estrechamente vinculados a éste, como el débil diseño estratégico de procesos relevantes (como la entrega de resultados); la insuficiente planificación de detalles de procesos operativos y técnico críticos y sensibles para los evaluados; falta de tiempo para poder implementar adecuadamente los procesos de revisión, recarga de recursos humanos y equipo a su límite de operación (tanto en Ceneval, como en el INEE y en la SEP), falta de tiempo para poder comunicar efectiva y oportunamente los procesos a los actores involucrados” (p. 38).
La crítica sobre el proceso de implementación lleva a los expertos a concluir que “en este primer ciclo de aplicación se observó que los equipos en los distintos niveles estaban completamente consumidos respondiendo a los obstáculos que iban emergiendo día a día, a un ritmo que se puede calificar de frenético” (p. 39).
La explicación de esta problemática tiene para los expertos un cariz político. La evaluación docente estuvo atrapada entre dos agendas: la recuperación de la rectoría del Estado en materia educativa, y el propósito de evaluar a los maestros para emprender procesos de formación docente que permitieran mejorar su desempeño y perfil profesional. Forzar el proceso de evaluación sin contar con un diseño completo, probado y validado, obedece a la primera agenda y marca límites claros a la segunda.
En otro orden de ideas, el documento hace notar los problemas de coordinación del sistema de evaluación. La “gobernanza distribuida” (es el término que usan), en que SEP, INEE, la Coordinación del Servicio Profesional Docente, las autoridades educativas de los estados, Ceneval e ILCE participaban de manera conjunta en el proceso, implicó un reto mayúsculo de coordinación que no en todos los casos fue resuelto con suficiencia.
Otro aspecto que trata el documento se refiere a la crítica de académicos y a la resistencia organizada de la disidencia magisterial, en particular la CNTE. Sobre este punto los especialistas subrayan un déficit comunicacional, de la SEP y el INEE, para justificar con argumentos suficientes y razonables el “para qué” de la evaluación. En el futuro, consideran, es muy importante “densificar” el discurso de justificación del proceso. Dado que, concluyen, “una evaluación con consecuencias siempre generan resistencias, es importante que un plan de comunicación estratégico permita sostener la evaluación reforzando los aspectos positivos y mostrando evidencia y argumentos claros respecto del alcance de las consecuencias, de manera que quienes teman a los resultados (…) no sean los actores del sistema en general, sino los que incumplen sostenidamente los propósitos de aprendizaje que la sociedad le ha encomendado (p. 56).
Es difícil coincidir con la apreciación de OREALC-Unesco  de que las resistencias a la evaluación son resultado de una política de comunicación limitada o ineficaz, o que las diferencias de los maestros con la autoridad educativa se pueden solventar con una mejor política de medios. No obstante, es llamativo que los especialistas adviertan este ángulo de la problemática, que sin duda está presente en el balance de legitimidad de la reforma en su conjunto.



Por: Roberto Rodríguez
Fuente: http://www.educacionfutura.org/unesco-orealc-sobre-la-evaluacion-de-desempeno-destacado/

martes, 26 de julio de 2016

HISTORIA DE LA OBSESIÓN POR ESTÁNDARES.

 ¿Por qué está olvidando la escuela que ser felices, saludables, sociables, compasivos, reflexivos, creativos y buenas personas son ingredientes vitales para la buena formación de los alumnos? ¿Por qué ha sido desplazado por una obsesión por los  estándares y los puntajes en las pruebas?


Parece ser que el lanzamiento del Sputnik por los rusos en 1957 y su simbolismo en la carrera espacial ante los EE.UU. fue el punto de pivote. Los políticos norteamericanos lo interpretaron  como un fracaso del sistema escolar norteamericano. El congreso promulgó en 1958 el Acta Educacional de Defensa Nacional para promover el mejoramiento de los logros académicos escolares que derivaron en el programa de la nueva matemática en 1960 y el énfasis en los STEM (science, technology, engineering, mathematics).

En 1983 Reagan adopta la proclama de científicos, educadores y decisores “A Nation at Risk” empujando esa obsesión que relanza Clinton en 1994 con el programa “Goals 2000 = Educate America Act” para lograr altos niveles de competencia en matemáticas, literacidad y ciencias para el año 2000 expresados en estándares nacionales. Toma la posta George Bush impulsando el plan “No Child Left Behind” con severos controles e incentivos para resultados en pruebas. Ese programa vino acompañado de paquetes completos de pruebas estandarizadas con desempeños estrechamente medidos en matemáticas y lectura. Los alumnos eran  entrenados diariamente para dar respuestas al tipo de preguntas cortas y concretas que emanaban de esas pruebas desde 3er grado hasta el final de la secundaria.

Los sucesivos programas ha sido un colosal y costoso fracaso. La administración Obama orientó sus propuestas de reforma hacia el “Common Core” de lo que todo alumno debe lograr para estar bien educado. Los desempeños a lograr se convirtieron en los referentes de los tests y la acción docente de preparación para ellos en las aulas. Más de lo mismo.

Sin embargo, la industria de tests prosperó, así como la de los juegos, software, aplicaciones educativas y canales de televisión educativos. El mercado llenó el vacío creado por las frustraciones generadas por las políticas educativas. Lo irónico del tema es que la presión de la industria de los tests en lugar de dar mejores opciones para el futuro lo que ha hecho es  erosionarlas.

Ciudad bonita es ciudad limpia. Hacen falta, es verdad, más depósitos de basura.



Por: Leon Trahtemberg
Fuente: http://eltiempo.pe/?p=134361

sábado, 16 de julio de 2016

CHINA: LAS MATEMÁTICAS CHINAS LLEGAN A LAS AULAS BRITÁNICAS

El gobierno del Reino Unido está decidido a llevar el estilo chino de enseñanza de las matemáticas a las escuelas primarias de Inglaterra, con 41 millones de libras de fondos. La política está destinada a elevar las habilidades matemáticas de los alumnos británicos cuyos niveles de aritmética sigue a la zaga de sus homólogos asiáticos.

El ministro de educación del Reino Unido, Nick Gibb, anunció el martes que más de 8.000 escuelas primarias, la mitad del total enInglaterra, recibirán apoyo para adoptar el “enfoque de las matemáticas” o método de enseñanza de matemáticas “al estilo de Shanghái”. Se va a convertir en un estándar fijo en las aulas británicas.
“Estoy seguro de que los pasos que estamos dando ahora asegurararán que los jóvenes estén preparados adecuadamente para su posterior estudio y trabajo en el siglo XXI”, dijo Gibb. “Y que la frase que se escucha demasiado a menudo de ‘no puede con las matemáticas’ quede relegada al pasado.”
El ministro de educación ha defendido la introducción en las escuelas británicas del método chino “tiza y hablar” en la enseñanza de las matemáticas desde finales de 2014. En marzo, el Sr. Gibb visitó Shanghái para aprender de sus profesores de matemáticas. Hasta el momento, cerca de 130 profesores de matemáticas chinos han viajado al Reino Unido para enseñar matemáticas.
Los informes sugieren que los alumnos de 15 años en Shanghái tienen niveles de aritmética de alrededor de tres años por delante de sus homólogos británicos. Mientras tanto, las pruebas internacionales recientes muestran que los estudiantes de 15 años de lugares como Shanghái, Hong Kong y Singapur son menos “analfabetos numéricos funcionales”, o incapaz de realizar cálculos básicos.
El Departamento de Educación espera que dentro de cuatro años, la enorme inversión permita a cientos de maestros locales ser entrenados y se establezcan 35 centros de matemáticas en las escuelas británicas.
Pero los críticos del llamado “aprendizaje de memoria” sostienen que el método de la repetición puede no permitir a los alumnos a entender las ideas fundamentales detrás de las matemáticas y resolver los problemas matemáticos reales de la vida cotidiana.
El Dr. Lv Jiexin de la Universidad Normal de Shanghái, también un alto coordinador de programas de intercambio de las matemáticas entre China y Reino Unido, cree que “la nueva política no es una copia completa de la enseñanza de las matemáticas chinas, sino que es parte de la revisión del gobierno británico para mejorar la educación en matemáticas de sus ciudadanos”.


Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/8693818/Maestros-de-matematicas-chinos-para-las-aulas-britanicas-15072016

domingo, 3 de julio de 2016

LA CALIDAD EDUCATIVA ¿LA DEFINEN LAS PRUEBAS ESTANDARIZADAS?


ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA ESTANDARIZACIÓN JERARQUIZADORA EN LA EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN


En los últimos años las concepciones neoliberales que impregnan los ámbitos económicos, políticos y sociales, han influido de manera relevante en la orientación de la educación de los pueblos y naciones periféricas a los países hegemónicos. Esta tendencia se ha extendido en todos los continentes y regiones, impulsada por organismos transnacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Las reseñas noticiosas respecto a los resultados más recientes de las pruebas estandarizadas de evaluación de los aprendizajes, tales como las del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) realizada cada 3 años por la OCDE y las del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce) realizado en América Latina por la UNESCO, provocaron  muchas noticias, de las cuales 3 titulares de noticias que descalifican la educación impartida en las naciones que fueron punteadas por debajo en una escala jerarquizadora, entre éstas, destacan a los países latinoamericanos. Los titulares fueron: Los países de América Latina con peor rendimiento académico (BBC Mundo, 2016); 5 lecciones para América Latina del mayor ranking global de educación (Martins, 2015); ¿Por qué no mejora la educación en América Latina? (Sánchez, 2016). Resaltan estas noticias que esto es un indicador que evidencia las condiciones desfavorecedoras del crecimiento económico de esos países, ya que se parte de la premisa o del supuesto de que la educación en determinadas áreas o disciplinas, es un aspecto determinante en la economía. Por ejemplo, señalan que: “… cuando una gran proporción de la población carece de habilidades básicas el crecimiento económico de un país a largo plazo se ve amenazado… incluso los países con mejor desempeño en América Latina, mucho menos los medios, están muy lejos del mundo desarrollado y muy lejos del lugar donde necesitan estar para competir en la economía global”, (BBC Mundo, 2016).
Incluso llegan a afirmaciones pronosticadoras de la relación causa-efecto, como las siguientes: “…la mala educación de un país hipoteca su economía… Si todos los adolescentes en México fueran a la secundaria y lograran un nivel básico en matemáticas y ciencia, el Producto Interno Bruto, PIB, de México, sería en 80 años 551% mayor que el actual, según el informe. El de Argentina 693% mayor y el de Honduras 2016% más grande” (Martins, 2015). Para reforzar estas consideraciones expresadas en las noticias señaladas, se refiere la opinión de un reputado investigador educativo y participante del informe sobre los resultados de las pruebas estandarizadas: “Eric Hanushek, profesor de la Universidad de Stanford, en EEUU y uno de los académicos más reconocidos en temas de educación, es uno de los autores del nuevo informe que muestra una vez más, la enorme brecha entre los estudiantes latinoamericanos y los del este de Asia”. Por otra parte, además de resaltar las habilidades cognitivas en matemáticas y ciencias como basamento para obtener una educación de calidad, el señalado experto y co-redactor del informe de la OCDE, indica que un aspecto importante para explicar la calidad educativa radicaría probablemente en los valores de la población, como sería el caso de China que junto con Singapur lidera en la tabla de resultados: “Parecen haber convencido a sus ciudadanos de hacer opciones que valoran la educación por encima de otras cosas”. (ob.cit.).
Estas noticias explicitan una marcada preocupación por el denominado “estancamiento” de la calidad de la educación en demasiados países de América Latina producto de los resultados de estas pruebas. Sánchez (2015) señala que esto es un problema importante en una economía globalizada, donde las recompensas van a parar a los trabajadores mejor cualificados y más productivos, y donde se le da más importancia que nunca a la educación de “alta calidad”. La masiva expansión del acceso a la educación en la región no es suficiente sin una mejora equivalente en calidad.
Frente a esta perspectiva, se presentan otros discursos alternativos, como el de Rubia (2016) que ante estos juicios valorativos de organismos internacionales, como la OCDE, analiza y evidencia cómo el concepto de “educación de calidad” se ha ido reduciendo al resultado de las pruebas y esto ha modificado la manera de entender y concebir la educación. Las pruebas condicionan los conceptos de forma reduccionista, lo que se entiende por un “buen currículo”, un “buen colegio” o un “buen alumno” dependerá básicamente de los resultados obtenidos. Hay otro cambio fundamental y es que el alumno queda subordinado a la escuela y no la escuela al alumnado, es decir, los centros seleccionan al alumnado que potencialmente va a dar buenos resultados y rechaza a los que considera que le van a perjudicar. Todo ello puede provocar además, la desaparición de las ya reducidas experiencias innovadoras pues los centros se verán obligados a poner en marcha metodologías de aprendizaje diferentes, de carácter tradicional, para que sus alumnos no se vean perjudicados en los exámenes estandarizados.
Esto supondrá según este autor:
“el retorno a modelos aún más memorísticos …en estas pruebas, nadie comprueba si el alumno es capaz de aplicar sus conocimientos a situaciones reales de la vida cotidiana, nadie comprueba su capacidad creativa para mostrar nuevas dimensiones de un problema, nadie comprueba su capacidad de reflexionar y ampliar contenidos, nadie comprueba su capacidad crítica y de análisis..” (ob.cit., p.9)
En esta misma tónica crítica Angélique del Rey (2013) advierte los peligros de estos señalamientos al indicar que las pruebas en cuestión evalúan las matemáticas y la lectura, razón por la cual los centros dejan de lado otros contenidos como la música, las artes, etc. para centrarse en lo único que va a ser valorado, enseñando así solo para la prueba, de manera sistemática pero rutinaria.
Es así, como reivindicamos críticamente lo señalado por otros investigadores con base en las consecuencias de asumir instrumentalmente la concepción de la calidad educativa reduciéndola a los resultados de dichas pruebas, cuando se hacen pronósticos lineales futuristas arbitrarios, de causa-efecto, entre habilidades cognitivas y crecimiento económico, que como se sabe es una postura por demás simplificadora ante la multidimensionalidad de aspectos que envuelven al desarrollo de una nación.
Asimismo, se evidencia una estrategia discursiva de legitimación ideológica en las noticias sobre el informe de la OCDE, al presentar juicios avalados por la opinión de un experto educativo que es a la vez miembro del mismo organismo que emite el informe. Experto que cae en contradicciones que pone en entredicho sus mismos juicios, cuando dudosamente asoma, para el caso de China, en la entrevista citada en la noticia, deja entrever que la calidad de la educación con base en los resultados de las pruebas hechas, dependería mucho más de la incitación o promoción del contexto o valoración sociocultural a la educación en la sociedad.
Entonces, ¿Cuáles son los significados ideológicos relevantes de esta estandarización jerarquizadora?
  1. Inducir la aceptación de escalas estratificadoras socioculturalmente en la educación que se correspondan con la división social y jerárquica que reproduce la sociedad capitalista.
  2. Sobre la base de una jerarquización de los resultados de las pruebas, se pretende que los países que presuntamente salieron rezagados en las posiciones “deben” imitar en sus políticas y prácticas educativas a los países que resultaron mejor ubicados, con base a las orientaciones de la OCDE.
  3. Inducen a una significación de “alta calidad educativa” con base en desempeños y logros operacionales de las habilidades cognitivas expresados en las pruebas en función del mercado laboral. Al valorarse dichas habilidades en relación con los requerimientos del mundo laboral capitalista se privilegia la calificación tecnocrática de la fuerza de trabajo a través de la educación escolar.
  4. Se asimila a la educación la noción de capacitación, la educación no se ve como un proceso holístico, integral, global, humanizado.
  5. Invisibilizar los avances de inclusión educativa en algunas regiones, como es el caso de América Latina, al sobrevalorar sus criterios de calidad tecnocráticos de la educación.
Por todo lo anteriormente expresado, es pertinente trascender la visión tan reductora del enfoque neoliberal en la educación que significa reducir la calidad educativa a los resultados de las pruebas estandarizadas, excluyendo de ello las valoraciones culturales de los pueblos como indicadores contextualizados de dicha calidad  en la institución escolar.
La calidad educativa reclama la discusión de procesos pedagógicos adecuados, de debates curriculares que superen la fragmentación de elementos y procesos, de su pertinencia en relación con los fines y metas de cada sociedad, y por ende de una evaluación que se resignifique en los criterios señalados para potenciar el bienestar humano.


Fuente

Venezuela/ Febrero de 2016/ Autores: PORTAL OTRAS VOCES EN EDUCACIÓN.

lunes, 29 de febrero de 2016

Mitos sobre la educación finlandesa

rosa maria torres 2
Los finlandeses se guían por la filosofía de “menos es más”.
  1. FALSO: Finlandia es el país que más invierte en educación
Finlandia destina el 11.2% de su gasto público a educación, desde la inicial a la superior, incluyendo a esta última (el Ministerio de Educación y Cultura se ocupa de todo el sistema). En los países de la OCDE el promedio es 12%. Países con rendimientos escolares muy inferiores a los de Finlandia, y sin educación gratuita, tienen presupuestos educativos mucho más altos.Toda la educación escolar se ofrece de manera gratuita, incluyendo transporte y provisión de un almuerzo diario a todos los estudiantes (en la educación secundaria superior los textos no son gratuitos). – OECD, Education at a Glance 2015 (datos de 2012).
  1. FALSO: El secreto está en más tiempo escolar
Finlandia es el país de la OCDE con menos tiempo dedicado a la educación escolar. Calendario de 180 días, jornadas diarias cortas, menos horas de clase, menos deberes. Un profesor enseña en promedio 600 horas por año, 4 horas diarias o menos. (Un profesor en EE.UU. enseña 1.080 horas al año, 5 ó 6 clases diarias). La escolarización se inicia a los 7 años de edad. Hasta entonces, la prioridad es el juego. Se prefiere menos tiempo de clase, más recreos y más largos (75 minutos de recreo en total). La hora de la comida debe ser pausada, placentera, sin prisa.
Finlandia es el país que menos deberes envía, según la OCDE. Pocos deberes, más tiempo libre para jugar, hacer actividad física, aprender fuera de la escuela, estar con la familia y los amigos.
  1. FALSO: Se usa mucha tecnología para la enseñanza y el aprendizaje
El sistema educativo finlandés confía fundamentalmente en las capacidades y la experticia de los profesores. La fortaleza de la educación finlandesa está en la pedagogía, no en la tecnología. Las tecnologías están al servicio de la pedagogía, no al revés. Finlandia está de vuelta de muchos espejismos creados por la tecnología en las últimas décadas. Ratifica la importancia de escribir a mano y de leer en papel, de no sucumbir al teclado y a las pantallas. Las TIC no están confinadas en laboratorios informáticos. Están incorporadas a las aulas y a otros espacios de aprendizaje dentro de los planteles escolares.
  1. FALSO: Hay una gran infraestructura escolar
En los últimos años se han construido unos pocos edificios nuevos, de arquitectura moderna e innovadora. El grueso de los edificios escolares tiene muchos años, está bien mantenido y se le hace adecuaciones constantes. La clave está en la organización y el uso del espacio, en la creación de un ambiente estimulante, distendido e informal de aprendizaje. Todo apunta a generar colaboración, trabajo en grupo y entre pares, dentro y fuera de las aulas. Los grupos son pequeños (máximo 20 alumnos por clase) a fin de facilitar la interacción y la enseñanza personalizada. Se insiste en esto sobre todo para los primeros grados.
  1. FALSO: Se selecciona a “los mejores alumnos” para la docencia
“Los mejores” no son necesariamente los que tienen mejores calificaciones o más títulos. En la selección de “los futuros mejores profesores” se valora la motivación, la actitud hacia el aprendizaje permanente, el amor por la lectura, el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades artísticas y de comunicación, el conocimiento de idiomas, valores como la empatía, la perseverancia y el compromiso social.
  1. FALSO: Finlandia es la que mejor paga a sus profesores
Los profesores en Finlandia ganan 5 puntos porcentuales menos que el promedio en los países de la OCDE. La clave de su buen desempeño no es el incentivo económico. Hay otros factores que explican su gran motivación por la enseñanza y su profesionalismo. Los profesores finlandeses son cuidadosamente elegidos, formados con altos estándares de calidad y socialmente respetados. Gozan de gran autonomía en su trabajo. La sociedad confía en ellos. Tienen un sentido de valía y realización personal.
  1. FALSO: Los profesores no están sindicalizados
95% de los profesores finlandeses están sindicalizados. El sindicato docente (OAJ) es fuerte y es un actor fundamental de la educación y de la reforma educativa. Tiene 120.400 miembros e integra todos los niveles del sistema, desde profesores de educación inicial hasta profesores de educación superior.
  1. FALSO: Finlandia aplica pruebas estandarizadas
Finlandia no cree en las pruebas estandarizadas y las rehuye. Solo aplica una prueba estandarizada a los estudiantes después de los 16 años de edad. La preocupación principal del sistema escolar es el aprendizaje, no los puntajes. Enseñar para aprender, no para sacar buenas calificaciones. Menos tiempo dedicado a pruebas, más tiempo dedicado al aprendizaje. No existe un sistema de evaluación docente. A los profesores no se les aplica ninguna prueba estandarizada.
  1. FALSO: Finlandia establece y publica rankings escolares
Finlandia fomenta la colaboración, no la competencia entre alumnos, entre profesores, entre escuelas. Consecuentemente, evita los rankings. No publica resultados de aprendizaje ni a nivel de las escuelas ni a nivel de la educación superior. El objetivo de Finlandia nunca ha sido ser el mejor sistema educativo del mundo, ni siquiera de Europa; solo ser el mejor sistema que pueda ser para los estudiantes finlandeses.
  1. FALSO: Finlandia está satisfecha con su sistema educativo y sus resultados de aprendizaje
Pese a su buen desempeño en PISA y a sus altos indicadores en muchos ámbitos económicos, sociales y culturales, Finlandia está siempre insatisfecha, buscando mejorar la educación para hacerla más pertinente y significativa para los alumnos. Actualmente está avanzando en una reforma curricular integral de la educación básica, revisando el uso de las tecnologías en la educación y repensando la educación inicial.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis sitios

Google+