martes, 26 de julio de 2016

HISTORIA DE LA OBSESIÓN POR ESTÁNDARES.

 ¿Por qué está olvidando la escuela que ser felices, saludables, sociables, compasivos, reflexivos, creativos y buenas personas son ingredientes vitales para la buena formación de los alumnos? ¿Por qué ha sido desplazado por una obsesión por los  estándares y los puntajes en las pruebas?


Parece ser que el lanzamiento del Sputnik por los rusos en 1957 y su simbolismo en la carrera espacial ante los EE.UU. fue el punto de pivote. Los políticos norteamericanos lo interpretaron  como un fracaso del sistema escolar norteamericano. El congreso promulgó en 1958 el Acta Educacional de Defensa Nacional para promover el mejoramiento de los logros académicos escolares que derivaron en el programa de la nueva matemática en 1960 y el énfasis en los STEM (science, technology, engineering, mathematics).

En 1983 Reagan adopta la proclama de científicos, educadores y decisores “A Nation at Risk” empujando esa obsesión que relanza Clinton en 1994 con el programa “Goals 2000 = Educate America Act” para lograr altos niveles de competencia en matemáticas, literacidad y ciencias para el año 2000 expresados en estándares nacionales. Toma la posta George Bush impulsando el plan “No Child Left Behind” con severos controles e incentivos para resultados en pruebas. Ese programa vino acompañado de paquetes completos de pruebas estandarizadas con desempeños estrechamente medidos en matemáticas y lectura. Los alumnos eran  entrenados diariamente para dar respuestas al tipo de preguntas cortas y concretas que emanaban de esas pruebas desde 3er grado hasta el final de la secundaria.

Los sucesivos programas ha sido un colosal y costoso fracaso. La administración Obama orientó sus propuestas de reforma hacia el “Common Core” de lo que todo alumno debe lograr para estar bien educado. Los desempeños a lograr se convirtieron en los referentes de los tests y la acción docente de preparación para ellos en las aulas. Más de lo mismo.

Sin embargo, la industria de tests prosperó, así como la de los juegos, software, aplicaciones educativas y canales de televisión educativos. El mercado llenó el vacío creado por las frustraciones generadas por las políticas educativas. Lo irónico del tema es que la presión de la industria de los tests en lugar de dar mejores opciones para el futuro lo que ha hecho es  erosionarlas.

Ciudad bonita es ciudad limpia. Hacen falta, es verdad, más depósitos de basura.



Por: Leon Trahtemberg
Fuente: http://eltiempo.pe/?p=134361

sábado, 16 de julio de 2016

CHINA: LAS MATEMÁTICAS CHINAS LLEGAN A LAS AULAS BRITÁNICAS

El gobierno del Reino Unido está decidido a llevar el estilo chino de enseñanza de las matemáticas a las escuelas primarias de Inglaterra, con 41 millones de libras de fondos. La política está destinada a elevar las habilidades matemáticas de los alumnos británicos cuyos niveles de aritmética sigue a la zaga de sus homólogos asiáticos.

El ministro de educación del Reino Unido, Nick Gibb, anunció el martes que más de 8.000 escuelas primarias, la mitad del total enInglaterra, recibirán apoyo para adoptar el “enfoque de las matemáticas” o método de enseñanza de matemáticas “al estilo de Shanghái”. Se va a convertir en un estándar fijo en las aulas británicas.
“Estoy seguro de que los pasos que estamos dando ahora asegurararán que los jóvenes estén preparados adecuadamente para su posterior estudio y trabajo en el siglo XXI”, dijo Gibb. “Y que la frase que se escucha demasiado a menudo de ‘no puede con las matemáticas’ quede relegada al pasado.”
El ministro de educación ha defendido la introducción en las escuelas británicas del método chino “tiza y hablar” en la enseñanza de las matemáticas desde finales de 2014. En marzo, el Sr. Gibb visitó Shanghái para aprender de sus profesores de matemáticas. Hasta el momento, cerca de 130 profesores de matemáticas chinos han viajado al Reino Unido para enseñar matemáticas.
Los informes sugieren que los alumnos de 15 años en Shanghái tienen niveles de aritmética de alrededor de tres años por delante de sus homólogos británicos. Mientras tanto, las pruebas internacionales recientes muestran que los estudiantes de 15 años de lugares como Shanghái, Hong Kong y Singapur son menos “analfabetos numéricos funcionales”, o incapaz de realizar cálculos básicos.
El Departamento de Educación espera que dentro de cuatro años, la enorme inversión permita a cientos de maestros locales ser entrenados y se establezcan 35 centros de matemáticas en las escuelas británicas.
Pero los críticos del llamado “aprendizaje de memoria” sostienen que el método de la repetición puede no permitir a los alumnos a entender las ideas fundamentales detrás de las matemáticas y resolver los problemas matemáticos reales de la vida cotidiana.
El Dr. Lv Jiexin de la Universidad Normal de Shanghái, también un alto coordinador de programas de intercambio de las matemáticas entre China y Reino Unido, cree que “la nueva política no es una copia completa de la enseñanza de las matemáticas chinas, sino que es parte de la revisión del gobierno británico para mejorar la educación en matemáticas de sus ciudadanos”.


Fuente: http://www.entornointeligente.com/articulo/8693818/Maestros-de-matematicas-chinos-para-las-aulas-britanicas-15072016

domingo, 3 de julio de 2016

LA CALIDAD EDUCATIVA ¿LA DEFINEN LAS PRUEBAS ESTANDARIZADAS?


ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA ESTANDARIZACIÓN JERARQUIZADORA EN LA EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN


En los últimos años las concepciones neoliberales que impregnan los ámbitos económicos, políticos y sociales, han influido de manera relevante en la orientación de la educación de los pueblos y naciones periféricas a los países hegemónicos. Esta tendencia se ha extendido en todos los continentes y regiones, impulsada por organismos transnacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Las reseñas noticiosas respecto a los resultados más recientes de las pruebas estandarizadas de evaluación de los aprendizajes, tales como las del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA) realizada cada 3 años por la OCDE y las del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce) realizado en América Latina por la UNESCO, provocaron  muchas noticias, de las cuales 3 titulares de noticias que descalifican la educación impartida en las naciones que fueron punteadas por debajo en una escala jerarquizadora, entre éstas, destacan a los países latinoamericanos. Los titulares fueron: Los países de América Latina con peor rendimiento académico (BBC Mundo, 2016); 5 lecciones para América Latina del mayor ranking global de educación (Martins, 2015); ¿Por qué no mejora la educación en América Latina? (Sánchez, 2016). Resaltan estas noticias que esto es un indicador que evidencia las condiciones desfavorecedoras del crecimiento económico de esos países, ya que se parte de la premisa o del supuesto de que la educación en determinadas áreas o disciplinas, es un aspecto determinante en la economía. Por ejemplo, señalan que: “… cuando una gran proporción de la población carece de habilidades básicas el crecimiento económico de un país a largo plazo se ve amenazado… incluso los países con mejor desempeño en América Latina, mucho menos los medios, están muy lejos del mundo desarrollado y muy lejos del lugar donde necesitan estar para competir en la economía global”, (BBC Mundo, 2016).
Incluso llegan a afirmaciones pronosticadoras de la relación causa-efecto, como las siguientes: “…la mala educación de un país hipoteca su economía… Si todos los adolescentes en México fueran a la secundaria y lograran un nivel básico en matemáticas y ciencia, el Producto Interno Bruto, PIB, de México, sería en 80 años 551% mayor que el actual, según el informe. El de Argentina 693% mayor y el de Honduras 2016% más grande” (Martins, 2015). Para reforzar estas consideraciones expresadas en las noticias señaladas, se refiere la opinión de un reputado investigador educativo y participante del informe sobre los resultados de las pruebas estandarizadas: “Eric Hanushek, profesor de la Universidad de Stanford, en EEUU y uno de los académicos más reconocidos en temas de educación, es uno de los autores del nuevo informe que muestra una vez más, la enorme brecha entre los estudiantes latinoamericanos y los del este de Asia”. Por otra parte, además de resaltar las habilidades cognitivas en matemáticas y ciencias como basamento para obtener una educación de calidad, el señalado experto y co-redactor del informe de la OCDE, indica que un aspecto importante para explicar la calidad educativa radicaría probablemente en los valores de la población, como sería el caso de China que junto con Singapur lidera en la tabla de resultados: “Parecen haber convencido a sus ciudadanos de hacer opciones que valoran la educación por encima de otras cosas”. (ob.cit.).
Estas noticias explicitan una marcada preocupación por el denominado “estancamiento” de la calidad de la educación en demasiados países de América Latina producto de los resultados de estas pruebas. Sánchez (2015) señala que esto es un problema importante en una economía globalizada, donde las recompensas van a parar a los trabajadores mejor cualificados y más productivos, y donde se le da más importancia que nunca a la educación de “alta calidad”. La masiva expansión del acceso a la educación en la región no es suficiente sin una mejora equivalente en calidad.
Frente a esta perspectiva, se presentan otros discursos alternativos, como el de Rubia (2016) que ante estos juicios valorativos de organismos internacionales, como la OCDE, analiza y evidencia cómo el concepto de “educación de calidad” se ha ido reduciendo al resultado de las pruebas y esto ha modificado la manera de entender y concebir la educación. Las pruebas condicionan los conceptos de forma reduccionista, lo que se entiende por un “buen currículo”, un “buen colegio” o un “buen alumno” dependerá básicamente de los resultados obtenidos. Hay otro cambio fundamental y es que el alumno queda subordinado a la escuela y no la escuela al alumnado, es decir, los centros seleccionan al alumnado que potencialmente va a dar buenos resultados y rechaza a los que considera que le van a perjudicar. Todo ello puede provocar además, la desaparición de las ya reducidas experiencias innovadoras pues los centros se verán obligados a poner en marcha metodologías de aprendizaje diferentes, de carácter tradicional, para que sus alumnos no se vean perjudicados en los exámenes estandarizados.
Esto supondrá según este autor:
“el retorno a modelos aún más memorísticos …en estas pruebas, nadie comprueba si el alumno es capaz de aplicar sus conocimientos a situaciones reales de la vida cotidiana, nadie comprueba su capacidad creativa para mostrar nuevas dimensiones de un problema, nadie comprueba su capacidad de reflexionar y ampliar contenidos, nadie comprueba su capacidad crítica y de análisis..” (ob.cit., p.9)
En esta misma tónica crítica Angélique del Rey (2013) advierte los peligros de estos señalamientos al indicar que las pruebas en cuestión evalúan las matemáticas y la lectura, razón por la cual los centros dejan de lado otros contenidos como la música, las artes, etc. para centrarse en lo único que va a ser valorado, enseñando así solo para la prueba, de manera sistemática pero rutinaria.
Es así, como reivindicamos críticamente lo señalado por otros investigadores con base en las consecuencias de asumir instrumentalmente la concepción de la calidad educativa reduciéndola a los resultados de dichas pruebas, cuando se hacen pronósticos lineales futuristas arbitrarios, de causa-efecto, entre habilidades cognitivas y crecimiento económico, que como se sabe es una postura por demás simplificadora ante la multidimensionalidad de aspectos que envuelven al desarrollo de una nación.
Asimismo, se evidencia una estrategia discursiva de legitimación ideológica en las noticias sobre el informe de la OCDE, al presentar juicios avalados por la opinión de un experto educativo que es a la vez miembro del mismo organismo que emite el informe. Experto que cae en contradicciones que pone en entredicho sus mismos juicios, cuando dudosamente asoma, para el caso de China, en la entrevista citada en la noticia, deja entrever que la calidad de la educación con base en los resultados de las pruebas hechas, dependería mucho más de la incitación o promoción del contexto o valoración sociocultural a la educación en la sociedad.
Entonces, ¿Cuáles son los significados ideológicos relevantes de esta estandarización jerarquizadora?
  1. Inducir la aceptación de escalas estratificadoras socioculturalmente en la educación que se correspondan con la división social y jerárquica que reproduce la sociedad capitalista.
  2. Sobre la base de una jerarquización de los resultados de las pruebas, se pretende que los países que presuntamente salieron rezagados en las posiciones “deben” imitar en sus políticas y prácticas educativas a los países que resultaron mejor ubicados, con base a las orientaciones de la OCDE.
  3. Inducen a una significación de “alta calidad educativa” con base en desempeños y logros operacionales de las habilidades cognitivas expresados en las pruebas en función del mercado laboral. Al valorarse dichas habilidades en relación con los requerimientos del mundo laboral capitalista se privilegia la calificación tecnocrática de la fuerza de trabajo a través de la educación escolar.
  4. Se asimila a la educación la noción de capacitación, la educación no se ve como un proceso holístico, integral, global, humanizado.
  5. Invisibilizar los avances de inclusión educativa en algunas regiones, como es el caso de América Latina, al sobrevalorar sus criterios de calidad tecnocráticos de la educación.
Por todo lo anteriormente expresado, es pertinente trascender la visión tan reductora del enfoque neoliberal en la educación que significa reducir la calidad educativa a los resultados de las pruebas estandarizadas, excluyendo de ello las valoraciones culturales de los pueblos como indicadores contextualizados de dicha calidad  en la institución escolar.
La calidad educativa reclama la discusión de procesos pedagógicos adecuados, de debates curriculares que superen la fragmentación de elementos y procesos, de su pertinencia en relación con los fines y metas de cada sociedad, y por ende de una evaluación que se resignifique en los criterios señalados para potenciar el bienestar humano.


Fuente

Venezuela/ Febrero de 2016/ Autores: PORTAL OTRAS VOCES EN EDUCACIÓN.

lunes, 29 de febrero de 2016

Mitos sobre la educación finlandesa

rosa maria torres 2
Los finlandeses se guían por la filosofía de “menos es más”.
  1. FALSO: Finlandia es el país que más invierte en educación
Finlandia destina el 11.2% de su gasto público a educación, desde la inicial a la superior, incluyendo a esta última (el Ministerio de Educación y Cultura se ocupa de todo el sistema). En los países de la OCDE el promedio es 12%. Países con rendimientos escolares muy inferiores a los de Finlandia, y sin educación gratuita, tienen presupuestos educativos mucho más altos.Toda la educación escolar se ofrece de manera gratuita, incluyendo transporte y provisión de un almuerzo diario a todos los estudiantes (en la educación secundaria superior los textos no son gratuitos). – OECD, Education at a Glance 2015 (datos de 2012).
  1. FALSO: El secreto está en más tiempo escolar
Finlandia es el país de la OCDE con menos tiempo dedicado a la educación escolar. Calendario de 180 días, jornadas diarias cortas, menos horas de clase, menos deberes. Un profesor enseña en promedio 600 horas por año, 4 horas diarias o menos. (Un profesor en EE.UU. enseña 1.080 horas al año, 5 ó 6 clases diarias). La escolarización se inicia a los 7 años de edad. Hasta entonces, la prioridad es el juego. Se prefiere menos tiempo de clase, más recreos y más largos (75 minutos de recreo en total). La hora de la comida debe ser pausada, placentera, sin prisa.
Finlandia es el país que menos deberes envía, según la OCDE. Pocos deberes, más tiempo libre para jugar, hacer actividad física, aprender fuera de la escuela, estar con la familia y los amigos.
  1. FALSO: Se usa mucha tecnología para la enseñanza y el aprendizaje
El sistema educativo finlandés confía fundamentalmente en las capacidades y la experticia de los profesores. La fortaleza de la educación finlandesa está en la pedagogía, no en la tecnología. Las tecnologías están al servicio de la pedagogía, no al revés. Finlandia está de vuelta de muchos espejismos creados por la tecnología en las últimas décadas. Ratifica la importancia de escribir a mano y de leer en papel, de no sucumbir al teclado y a las pantallas. Las TIC no están confinadas en laboratorios informáticos. Están incorporadas a las aulas y a otros espacios de aprendizaje dentro de los planteles escolares.
  1. FALSO: Hay una gran infraestructura escolar
En los últimos años se han construido unos pocos edificios nuevos, de arquitectura moderna e innovadora. El grueso de los edificios escolares tiene muchos años, está bien mantenido y se le hace adecuaciones constantes. La clave está en la organización y el uso del espacio, en la creación de un ambiente estimulante, distendido e informal de aprendizaje. Todo apunta a generar colaboración, trabajo en grupo y entre pares, dentro y fuera de las aulas. Los grupos son pequeños (máximo 20 alumnos por clase) a fin de facilitar la interacción y la enseñanza personalizada. Se insiste en esto sobre todo para los primeros grados.
  1. FALSO: Se selecciona a “los mejores alumnos” para la docencia
“Los mejores” no son necesariamente los que tienen mejores calificaciones o más títulos. En la selección de “los futuros mejores profesores” se valora la motivación, la actitud hacia el aprendizaje permanente, el amor por la lectura, el pensamiento crítico, la creatividad, las habilidades artísticas y de comunicación, el conocimiento de idiomas, valores como la empatía, la perseverancia y el compromiso social.
  1. FALSO: Finlandia es la que mejor paga a sus profesores
Los profesores en Finlandia ganan 5 puntos porcentuales menos que el promedio en los países de la OCDE. La clave de su buen desempeño no es el incentivo económico. Hay otros factores que explican su gran motivación por la enseñanza y su profesionalismo. Los profesores finlandeses son cuidadosamente elegidos, formados con altos estándares de calidad y socialmente respetados. Gozan de gran autonomía en su trabajo. La sociedad confía en ellos. Tienen un sentido de valía y realización personal.
  1. FALSO: Los profesores no están sindicalizados
95% de los profesores finlandeses están sindicalizados. El sindicato docente (OAJ) es fuerte y es un actor fundamental de la educación y de la reforma educativa. Tiene 120.400 miembros e integra todos los niveles del sistema, desde profesores de educación inicial hasta profesores de educación superior.
  1. FALSO: Finlandia aplica pruebas estandarizadas
Finlandia no cree en las pruebas estandarizadas y las rehuye. Solo aplica una prueba estandarizada a los estudiantes después de los 16 años de edad. La preocupación principal del sistema escolar es el aprendizaje, no los puntajes. Enseñar para aprender, no para sacar buenas calificaciones. Menos tiempo dedicado a pruebas, más tiempo dedicado al aprendizaje. No existe un sistema de evaluación docente. A los profesores no se les aplica ninguna prueba estandarizada.
  1. FALSO: Finlandia establece y publica rankings escolares
Finlandia fomenta la colaboración, no la competencia entre alumnos, entre profesores, entre escuelas. Consecuentemente, evita los rankings. No publica resultados de aprendizaje ni a nivel de las escuelas ni a nivel de la educación superior. El objetivo de Finlandia nunca ha sido ser el mejor sistema educativo del mundo, ni siquiera de Europa; solo ser el mejor sistema que pueda ser para los estudiantes finlandeses.
  1. FALSO: Finlandia está satisfecha con su sistema educativo y sus resultados de aprendizaje
Pese a su buen desempeño en PISA y a sus altos indicadores en muchos ámbitos económicos, sociales y culturales, Finlandia está siempre insatisfecha, buscando mejorar la educación para hacerla más pertinente y significativa para los alumnos. Actualmente está avanzando en una reforma curricular integral de la educación básica, revisando el uso de las tecnologías en la educación y repensando la educación inicial.

domingo, 6 de septiembre de 2015

¿Para qué sirven las evaluaciones PISA?

Julio Carabaña, uno de los sociólogos de la educación más reputado, ha publicado recientemente la investigación “La inutilidad de PISA para las escuelas”, donde demuestra sólidamente que este programa de evaluación internacional carece de valor para ayudar a mejorar la enseñanza en las aulas y el funcionamiento de las escuelas.
“PISA carece completamente de valor como guía para mejorar la enseñanza a nivel de escuelas y de países, y por tanto de utilidad para los docentes y para los políticos”. Así de contundente se muestra Carabaña, ante la constatación de que las pruebas de este examen miden capacidades muy generales. Capacidades que dependen de la experiencia acumulada en toda la vida del alumnado, desde su nacimiento. Por lo que, como incluso reconoce PISA en sus propias textos “si un país puntúa más que otro no se puede inferir que sus escuelas sean más efectivas, pues el aprendizaje comienza antes de la escuela y tiene lugar en una diversidad de contextos institucionales y extraescolares”.
De ahí la inadmisible pretensión de la OCDE que busca utilizar PISA para “llevar las políticas educativas en una dirección determinada”. No sólo porque las capacidades que mide PISA dependen poco o nada de las escuelas, sino porque ni siquiera dependen de los cambios pedagógicos y políticos que PISA propone. “Este fallo fatal inutiliza completamente a PISA para su objetivo principal, ayudar a la mejora de las escuelas y los sistemas educativos”, afirma este especialista. “No se trata de un fallo secundario o accidental, sino de un fallo esencia, fatal, que convierte PISA primero en un fracaso y, con el tiempo, en un fraude”.
Entonces por qué se sigue utilizando y dando publicidad. El éxito mediático y político de PISA se debe a que los resultados se publican en forma de ranking o clasificación mundial y un sector de políticos los utilizan para justificar sus reformas y atacar las de sus contrarios.
Un total de 83 grandes expertos internacionales en educación enviaron una carta al director del programa PISA, expresando su preocupación por la cada vez mayor influencia que empieza a tener en las prácticas educativas en muchos países. Como resultado de PISA, los países están reformando sus sistemas educativos, buscando soluciones a corto plazo, con la esperanza de mejorar en el ranking, pese a que la investigación muestra que los cambios duraderos en las prácticas educativas necesitan décadas. Además, explican, al centrarse en un reducido conjunto de aspectos susceptibles de ser “medidos”, PISA distrae la atención de los objetivos educativos menos susceptibles o imposibles de ser medidos, tales como el desarrollo físico, moral, cívico o artístico, reduciendo peligrosamente de este modo nuestra imaginación colectiva en torno a lo que es o debería ser la educación.
Otro de los aspectos críticos que apuntan estos expertos es que, en tanto que la OCDE es un organismo económico -a diferencia de la UNESCO o UNICEF-, está naturalmente sesgada a favor del papel económico de las escuelas. Pero preparar a los estudiantes para el empleo no es la única -ni siquiera la más importante- meta de la educación pública. Señalan también que la OCDE se ha aliado para ello con compañías multinacionales con fines de lucro listas para obtener beneficios financieros de los problemas -reales o percibidos- que muestre PISA.
La editorial británica Pearson, la multinacional educativa más grande del mundo, dueña además de Financial Times y The Economist, logró el contrato para los exámenes de PISA 2015, que pagan los ministerios de Educación, y la exclusiva para la creación de la plataforma digital que los sustenta. Pearson no solo redacta los exámenes, también los corrige y aporta las herramientas informáticas para analizarlos. Según el académico canadiense Donald Gutstein, Pearson utiliza PISA como cabeza de puente para manejar los hilos de la educación mundial. Es un plan ambicioso para comercializar sus productos y servicios.
Sus críticos se preguntan por qué una empresa privada y con ánimo de lucro tiene tanta influencia en el sistema educativo público. Diane Ravitch, profesora de Educación de la Universidad de Nueva York, considera que estamos ante “la irrupción de big data [grandes datos] en las escuelas”. Es una fórmula empresarial para desarrollar apps, vender datos de estudiantes y hacer dinero, afirma. De hecho, el capital riesgo ya se ha fijado en este mercado y está entrando a manos llenas en compañías digitales de creación y evaluación de exámenes.
Finalmente, estos especialistas, apuntan que el régimen de PISA, con su ciclo continuo de medición global, está haciendo daño al alumnado y empobreciendo la educación, aumentando aún más el ya alto nivel de estrés en las escuelas, con una presión constante por el rendimiento, lo que pone en peligro el bienestar de los estudiantes y de los docentes. Alertando que esta dinámica supone un riesgo real de matar el placer de aprender, transformando el deseo de aprender en afán de aprobar.
Terminan denunciando que una institución como la OCDE se haya convertido en el árbitro global de los medios y fines de la educación en el mundo, asumiendo el poder de configurar la política educativa mundial, sin debate acerca de la necesidad o de las limitaciones de las metas de esta institución económica. Como plantea el Dr. Hugh Morrison, matemático de la Universidad Queen de Belfast en Irlanda del Norte, o el célebre Dr. Yong Zhao“Es absolutamente impactante y vergonzoso ver a algunas personas, por lo demás racionales y bien educadas, creer que tres puntuaciones de las pruebas de PISA muestran la calidad de sus sistemas educativos, la eficacia de su profesorado, la capacidad de su estudiantes, y la futura prosperidad de la sociedad”.
Debemos reconsiderar este tipo de pruebas y asumir la evaluación como un proceso integral orientado a producir información, contextualizada social y culturalmente, para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. La evaluación es parte constitutiva del proceso formativo en las instituciones educativas y una herramienta para reconocer sus avances y dificultades. La evaluación permite identificar los múltiples factores y actores que inciden en ese proceso y diseñar políticas y estrategias orientadas a mejorar las prácticas pedagógicas con un sentido formativo y no culpabilizador de escuelas, docentes y estudiantes. Por eso, la política educativa no se puede extraer de una prueba como PISA. Como toda política se ha de definir mediante un debate democrático en el que la comunidad educativa ha de tener el protagonismo.

Enrique Javier Díez Gutiérrez 
Profesor de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de León y Coordinador del Área Federal de Educación de IU

domingo, 26 de abril de 2015

Regreso a casa, con más PISA

En el siguiente artículo su autor, Mempo Giardinelli, ofrece una visión crítica de las evaluaciones PISA, haciendo hincapié en el uso que se les da a los resultados ¿Se trata de una descripción cabal de la calidad de los sistemas educativos?


Las recientes notas sobre Finlandia, Estonia y Rusia llamaron la atención sobre los Informes PISA (Programme for International Student Assessment) y su presunta relación con la calidad educativa, tan cuestionada aquí por casi toda la oposición.

El asunto es importante y va más allá del actual presente electoral, en el cual sería interesante, y necesario, que la educación adquiriese relevancia como cuestión fundamental para imaginar una Argentina futura.

Por eso es válido retomar el análisis. Por un lado para desmitificar lugares comunes que se repiten tontamente, como que PISA demuestra que nuestra calidad educativa es pésima. Y por el otro para neutralizar discursos paralizantes y sin propuestas que ofrecen como única medida del supuesto desastre lo que no es más que un testeo cuestionable y de dudosa validez para países como el nuestro.

Conviene explicar entonces qué es ese programa, cuáles son sus objetivos y en qué puede ser útil –o no– para un país como el nuestro.

Ante todo hay que recordar que PISA depende de la OCDE (Organización para el Comercio y el Desarrollo Europeo), que es una asociación de países cuyo objetivo común es determinar perspectivas económicas en función de sus intereses, así como “medir la productividad y los flujos globales del comercio y la inversión”. O sea que no se trata de un programa hecho por una institución educativa, ni su propósito es sugerir o proponer reformas educativas.

Fundada en 1961, con sede en París y llamada “el club de los países ricos”, la OCDE está integrada por unos 30 países que en 2012 representaban el 70 por ciento del mercado planetario y el 80 por ciento del PNB mundial. De América latina sólo son miembros México (desde 1994) y Chile (desde 2010), y están abiertas las puertas para el ingreso de Costa Rica y Colombia. No sobra recordar aquí que desde hace años los gobiernos de estos cuatro países priorizan sus Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos por sobre la integración latinoamericana y que, por ejemplo en Chile, siempre mejor rankeado en los PISA, la educación es un negocio privado.

El Programa PISA realiza pruebas estandarizadas a estudiantes de 15 años de edad, en más de 60 países y en los cinco continentes, y ha logrado que su informe (que se difunde cada tres años) sea considerado como un sistema de comparación “objetivo”. Lo cual no es verdad porque se trata de un análisis que solamente considera la calidad de los sistemas educativos en función de valores cuantitativos, sin tomar en cuenta las múltiples peculiaridades, tradiciones, historias y circunstancias de cada una de las sociedades y culturas que se exponen a ese examen, que en esencia no es más que una especie de competición de niveles de inteligencia.

La mayoría de los temas del examen, que dura algo más de dos horas, se puede responder correctamente sin tener en cuenta las peculiaridades escolares de cada nación. De donde los resultados suelen mostrar más bien las diferencias en los IQ (coeficientes de inteligencia) generales de los países, antes que la eficiencia de sus sistemas educativos. Por eso en los PISA a los países de bajos ingresos y/o con muchos inmigrantes, y/o con minorías sociales o pluriétnicas, inexorablemente les va mal. Y les seguirá yendo mal, lo que hace que seguir exponiéndose a la competencia PISA acabe siendo una forma de flagelación de colonizados.

No son pocos los académicos que opinan que PISA no sirve para valorar la calidad real de la educación de un país porque, de hecho, es una competición trienal que no evalúa el conocimiento general de los estudiantes de cada sociedad, y menos aún la aplicación de saberes en función de los intereses de sus pueblos. Está muy bien evaluar niveles de inteligencia, pero no hay que olvidar que el mundo está lleno de personas con altos IQ pero nula conciencia social. Una honesta intención evaluativa, entonces, en países como el nuestro, forzosamente debería tener en cuenta estos aspectos y no nada más cuantificar coeficientes.

Los cuestionamientos a PISA son de índole diversa: unos apuntan al uso político que se les da a los resultados, que establecen rankings pero no aportan ideas educacionales innovadoras; otros subrayan la falta de matices en la formulación de preguntas que ignoran las tradiciones e historias de países tan diferentes; y otros más apuntan a que la comparación de resultados no sirve para determinar el impacto de las políticas educacionales en sociedades tan distintas, ni mucho menos ayudan a tomar decisiones puesto que los resultados de PISA son manipulados inmediatamente por intereses políticos y económicos, y, claro, por charlatanes.

Parece cada vez más necesario que al menos en nuestra América se inicie un camino hacia evaluaciones propias y de acuerdo a las características y necesidades de nuestros sistemas educativos, y teniendo en cuenta las peculiaridades de los desarrollos relativos de cada nación. Un buen sistema de evaluación es necesario, sin dudas, y perfectamente se podría consensuar uno nuevo con los países hermanos de por lo menos la Unasur. Y no con espíritu competitivo sino integrador de las mejores políticas educacionales de cada país. Lo que desde luego ayudaría a mejorar –ésa evaluación sí– la calidad educativa de la región.

Puede que esto parezca todavía algo utópico, si se recuerda que aquí tiene mucha más prensa una cena que recolecta 150 millones de pesos para un candidato, y tiene mucho más poder el perverso sistema de dirigentes, policías y jueces que dan protección mafiosa a los barrabravas que han echado a perder al fútbol argentino. Pero cuando se escucha a cualquier improvisado perorar sobre la “mala calidad educativa” con tal de pegarle al gobierno K (que más allá de errores es el que más ha hecho por recuperar la educación pública después de dos décadas desastrosas), se impone recordar que el desastre educacional argentino se lo debemos al autoritarismo y la censura de la dictadura primero, y a la Ley Federal de Educación menemista de 1992 después. Ese, que ahora amenaza retornar por vía electoral, es el sistema todavía imperante, abstruso y falsamente federal porque en él disputan intereses 24 ministerios de educación y decenas de organizaciones gremiales.

De ahí que resulte tan curioso el hecho de que, al menos en este país, PISA sigue siendo aceptado como modelo de parangón, no sólo por oportunistas opositores sino también, y sorprendemente, por el gobierno nacional.



Extraído de

Página12 Buenos Aires el 30/3/15

jueves, 26 de marzo de 2015

Carta de los ministros de Educación al responsable de las evaluaciones PISA


Las evaluaciones en Educación deben perseguir la finalidad de obtener mejoras, ¿Las pruebas PISA son utilizadas con ese sentido? ¿Para qué se confeccionan los “ránkings”? A continuación transcribo la declaración de los Ministros de Educación del Mercosur


Andreas Schleicher
Advisor to the Secretary General on Education Policy Deputy Director for Education and Skills
OECD
2, rue André-Pascal, Paris Cedex 15, France

Estimado Andreas,

Nos dirigimos a usted a fin de presentarle las principales reflexiones surgidas en el marco del "SEMINARIO MERCOSUR: POLÍTICAS DE EVALUACIÓN EDUCATIVA EN LA REGIÓN" en el que participaron autoridades y representantes de los Ministerios de Educación de la región.

Este seminario se realizó el día 18 marzo del corriente año, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina, a partir del acuerdo realizado en el Sector Educativo del MERCOSUR, durante las Reuniones de Ministros de Educación de los países del bloque (Acta N° 01/12 Y Acta N° 02/12).

Presentamos a continuación las principales reflexiones surgidas en esa ocasión:

1.- La evaluación a estudiantes de 15 años, en el caso de nuestra región, encierra diferencias significativas en relación a su trayecto educativo y a su escolaridad. Las recientes políticas de universalización de la educación básica y las estrategias para abatir la deserción, lograron que avanzáramos en la inclusión y reinserción de los estudiantes con rezago escolar.

Sería deseable que, al informar los resultados, se considerara en forma separada la información de las siguientes poblaciones: a) población de 15 años que se encuentra en el grado/año correspondiente a su edad teórica y b) población de 15 años que presenta rezago escolar. Permitiría obtener más información en relación a los sistemas educativos y acotaría las diferencias con los países que tienen universalizada la educación obligatoria.

2.- No compartimos la forma de presentación de resultados, poniendo el foco en los rankings de países. Es importante conocer las experiencias y los resultados de otros países para comprender mejor nuestra realidad, no obstante el efecto de la difusión de los resultados presentados de esta forma no contribuye a generar un ámbito de análisis y debate reflexivo, promoviendo más bien la competencia.

Se deberían buscar modalidades de divulgación que no se centren en la posición relativa de los países y que contemplen las diferencias estructurales de cada país.

En todo caso, los ordenamientos a priorizar deberían ser aquellos que tienen en cuenta el contexto socioeconómico y cultural de los países, no sólo de los estudiantes. Estas tablas fueron incluidas, en el caso de PISA 2009, en el Volumen U, por lo cual pasan inadvertidas para la mayoría de los usuarios. Algo similar podría ocurrir en cuanto a la participación de países y de ciudades, estados o regiones que no podrán incluirse en las mismas tablas.

3.- Dada la creciente participación de países que integran el MERCOSUR y la diversidad cultural de los pueblos, se debería asegurar que las pruebas incluyan situaciones apropiadas a los contextos de vida de los jóvenes de la región.

Una de las preocupaciones constantes de nuestros representantes en las instancias técnicas y políticas de PISA ha sido atender la adecuación de las situaciones planteadas en las pruebas a los contextos socioculturales de nuestros estudiantes. Este es un aspecto que debería ser mejorado, para que los resultados que produce el estudio nos proporcionen mejor información sobre el desempeño de nuestros jóvenes.

4.- Entendemos necesario que se permita la diversidad de software de aplicación de las pruebas en modalidad digital para que no constituya una limitación para los países, incluyendo el software libre y abierto entre las posibles aplicaciones.

Estas propuestas pretenden mejorar la aplicación de una prueba internacionalmente reconocida. Los países de la región que participan en las Pruebas PISA lo hacen con entera conciencia de su valor. Al mismo tiempo, deseamos a través de estas reflexiones, contribuir a un mejor aprovechamiento de los resultados de las pruebas para informar adecuadamente a la sociedad y para promover un reflexión constructiva en la búsqueda de una educación de calidad.

Sin otro particular, lo saluda con la más alta estima.

Ministro de Educación de la República Argentina
Ministro de Educación y Cultura de la República Oriental del Uruguay
Ministro del Poder Popular para la Educación Básica de la República Bolivariana de Venezuela Ministro de Educación de la República Federativa de Brasil

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis sitios

Google+